Y eso que yo no tenía abuela, pero recuerdo que por ahí dicen que "Las cosas buenas nunca llegan solas" ¿o era al revés? sepa. En esta ocasión aplicó: llegó una noticia mala, (muy mala) y pegadito llegó una buena.
Así que todo se equilibró y a ratitos me siento angustiada por la mala noticia, y a ratitos contentota por la ilusión de la buena.

2 personajes raros:
Y la que gana es la buena supongo.
Así es esto de los tamales. Duh.
=)
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